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22 de julio de 2001
Crónica de un regreso anunciado

Eduardo Palomo quería que su vuelta al cine estuviera signada por un personaje de gran complejidad artística. Lo logró: el actor mexicano interpreta en su más reciente filme a un travesti incomprendido por su pareja

Juan Rodríguez Flores
Redactor de Espectáculos

"Quería regresar al cine haciendo un papel que tuviera una gran complejidad artística y un profundo nivel trágico y emocional. Por eso acepté participar en la película".

Quien se expresa de esta manera es el actor Eduardo Palomo, que protagoniza Crónica de un desayuno, cinta que el lunes y miércoles podrá ser vista por primera vez aquí en los Estados Unidos, como parte del Festival de Cine Latino que anualmente organiza Edward James Olmos.

El actor mexicano Eduardo Palomo platicó con La Opinión después de haber participado en un multitudinario evento musical que se llevó a cabo en la calle L. Ronald Hubbard de Los Angeles, California, al que también asistieron las actrices Jenna Elfman (Dharma and Greg) y Marisol Nichols (Resurrection Blvd.).

Lanzado a la fama internacional por la telenovela Corazón salvaje, en la que interpretó al romántico héroe "Juan del Diablo", Palomo se encuentra pasando actualmente por una de las mejores etapas de su vida personal. El hecho de ser un feliz padre de familia, junto con su esposa Carina Rico, lo ha ayudado a poner todos sus asuntos personales y profesionales dentro de una adecuada y muy objetiva perspectiva.

Gracias a tan agradable circunstancia, él ha podido comprender qué tan relativos, engañosos y pasajeros pueden llegar a ser dentro de su vida artística los destellos de la fama, el éxito y la popularidad.

UN SALTO SIN RED

"Estuve alejado del cine durante siete años y por ese motivo yo necesitaba hacer una película tan fuerte como Crónica de un desayuno para lograr restablecer, con ella, mi presencia en el cine mexicano y decirle a mis compañeros: `¿Qué tal? Aquí estoy nuevamente y sigo siendo el mismo actor de hace siete años, con el mismo tipo de compromiso cinematográfico que he tenido a lo largo de toda mi carrera"', señaló Palomo.

"Y tenía que hacerlo así porque muchas veces en nuestro país el hecho de tener éxito en la televisión te suele poner, automáticamente, fuera del cine. Se piensa que si has podido triunfar en un medio donde se considera que todo es muy vacío y superficial, es que ya has dejado de ser un verdadero artista, lo cual me parece que es una apreciación totalmente equivocada".

Figura estelar de algunas películas que sirvieron como parteaguas en el nuevo cine mexicano (Rojo amanecer y La mujer de Benjamín), Eduardo Palomo dijo que el papel que tiene en este filme (que es el de un travesti) fue una de las mejores cosas que le habían ocurrido en mucho tiempo.

"Yo sabía que al hacerlo estaba tomando un riesgo bastante grande, pero no tenía otra alternativa más que la de entregarme totalmente al personaje que los productores de Crónica de un desayuno pusieron en mis manos. Un personaje con el que, es bueno señalarlo, pude ganarme también los primeros piropos de mi carrera", apuntó Palomo con una enorme sonrisa.

"La respuesta que hemos tenido con esta película ha sido muy interesante, porque siempre genera respuestas muy extremas. Eso quiere decir que hay personas a las que les gusta mucho y otras que no la soportan".

"Pienso que es muy fuerte y cruda, y que a veces mucha gente no puede resistir verla. Al mismo tiempo, hay quienes le declaran su amor incondicional y aseguran que se trata de la cinta mexicana más padre y sensacional de todas las que han visto en los últimos años. Lo cierto es que me divertí mucho trabajando en ella y no tuve ninguna duda en aceptar integrarme a su reparto".

No soy 'Juan del Diablo'

El encuentro que Eduardo Palomo tuvo con la telenovela Corazón salvaje y la figura de "Juan del Diablo" ocurrió de una forma "misteriosamente" sencilla y natural.

Así lo confirma el hecho de que él fue seleccionado para interpretar ese papel sin tener que pasar, siquiera, por las diferentes pruebas de "casting" a las que Televisa sometió a centenares de actores.

"No tuve que competir para ganarme el derecho a ser `Juan del Diablo', porque ni siquiera sabía que estaba organizándose la producción de la telenovela".

"Todo ocurrió porque cierto día yo fui a visitar casualmente a una de sus productoras y ella me preguntó si estaba interesado en hacer a un personaje como él. Yo le dije que sí, que podría ser algo muy divertido. Y ya no dije nada más. Salí de la reunión sin pensar en los cambios tan grandes y espectaculares que gracias a `Juan del Diablo' iban a darse en mi carrera".

"Corazón salvaje me dio la oportunidad de hacer el papel de un ser humano ideal. Yo, por supuesto, no soy como `Juan del Diablo', aunque tenemos muchas cosas en común. Quizás por eso no me fue muy difícil sentirme identificado con su forma de ver el mundo. En cierto sentido creo que yo soy muy parecido a `Juan del Diablo', porque también me gustan mucho los retos, las aventuras y los desafíos".

"Por ejemplo, teniendo todo en México, decidí venirme a Los Angeles, una ciudad en la que nadie me conoce ni sabe lo que soy, y donde estoy tratando de abrirme paso en el difícil camino que lleva a Hollywood".

"Posiblemente voy a poder llegar a triunfar o quizás no. Pero tampoco tengo miedo por lo que vaya a suceder. Lo importante es que nunca me he dado por vencido antes de tiempo y sigo luchando siempre por conseguir lo que quiero".

Muy cercano en espíritu al famoso protagonista de Corazón salvaje, Eduardo Palomo afirma que tal vez en otra época y otro tiempo él hubiera podido ser "Juan del Diablo".

"Mucha gente me ha preguntado si yo sabía dónde terminaba la personalidad de él y dónde comenzaba la mía. Y la verdad es que nunca he podido contestar dicha pregunta con alguna exactitud. En lo que sí llegué a pensar, más de una vez, fue que `Juan del Diablo' era mi `otro yo alternativo' que estaba viviendo en una dimensión temporal diferente a la mía, y que él era --allá-- tan real y verdadero como yo lo soy en este mundo".

Pasiones Amorosas

Buen conocedor del poder y las virtudes que tienen las telenovelas, con sus complejas e intrigantes historias de amor y traición, Eduardo Palomo no comparte la opinión de quienes piensan que el melodrama es, para quienes se dedican al cine, un género dramático viejo, desgastado y fuera de actualidad.

"Pienso que las telenovelas tienen una serie de ingredientes melodramáticos que nunca van a pasar de moda. Estos son la eterna lucha entre el bien y el mal y el deseo de encontrar el amor y la felicidad".

"Estoy absolutamente convencido de que ninguno de estos temas va a pasar de moda jamás. Y es que el eterno combate del bien contra las fuerzas malignas forma parte de la historia de la humanidad".

"Cuando las telenovelas se producen dentro de ciertos parámetros de calidad, algo que a veces no sucede con mucha frecuencia, el melodrama llega a tener un admirable nivel artístico".

"Por eso siento que después de pasar por un largo ciclo de mediocridad, que tuvo a sus mejores representantes en las películas de ficheras, el cine mexicano como que ha ido recuperando la relación que tuvo en su Epoca de Oro con el melodrama", explica el actor.

Palomo se detiene un instante y va buscando las palabras que puedan ejemplificar lo dicho anteriormente: "A lo largo de muchos años, las gentes que se dedicaban al cine en México tuvieron un rechazo natural hacia el mundo de la televisión. Y como en la televisión lo que siempre se ha manejado es el melodrama, los productores, directores y actores de películas llegaron a considerar que se trataba de un género y un estilo de hacer películas muy `chafa' y deleznable, propio de gente sin educación y cultura".

"Y ese, creo yo, ha sido uno de los grandes errores que se han cometido en el cine de nuestro país. Digo esto porque el melodrama es un género maravilloso que tiene la capacidad de `conmover' y `tocar' el corazón del público y llevarlo hacia un increíble estado emocional que solamente puede expresarse por medio de las lágrimas".

"Me parece que algunos de los nuevos guionistas y directores que hay en México se han dado cuenta finalmente de tan grave error y están volviendo a poner los ojos sobre nuestros apasionados y arrebatadores melodramas para hacer con ellos algunas de sus películas".

Nuevos retos y desafios

Cuando decidió que había llegado el momento de probar fortuna en Hollywood, el actor mexicano sabía perfectamente qué tan grandes iban a ser los nuevos retos y desafíos a los que iba a enfrentarse muy pronto.

Sin embargo, afirma que no tuvo ninguna duda en dejar atrás la seguridad económica que le ofrecía su status de estrella del cine y la televisión en su país para venir y comenzar de nuevo aquí.

"Nunca he dejado de pensar que se trata de una transición bastante difícil. Y siempre he estado muy consciente de que yo he venido de un lugar donde ya había triunfado, en todos los niveles, y de ser reconocido en muchos países del mundo, para tratar de conquistar partiendo de cero un mercado en el que probablemente no saben nada de mí".

"Pienso que uno debe estar dispuesto a guardar el `ego' dentro de un cajoncito y sacar de otro un par de cosas llamadas humildad y sencillez. Y luego, ya que se tiene eso bien colocado sobre el corazón, lo que sigue es ponerse las botas, un pantalón de mezclilla y empezar a trabajar".

"Así no corres el peligro de llegar a sentirte frustrado y deprimido. Uno de los mejores antídotos que hay, para que no te ocurra esto, es no tomarse nunca las cosas muy en serio. Siempre he sabido que mi vida y mi felicidad, junto con la de mi familia, depende de lo que haga con mi propio esfuerzo y los talentos [grandes o chiquitos] con los que Dios me favoreció".

Tras lo cual y a modo de concluir la entrevista comentó: "Considero que para un actor mexicano abrirse paso en el mercado del cine estadounidense es igual que ir a las olimpiadas".

"Ahí, en los juegos olímpicos, no importa que hayas sido campeón de tu país. Si quieres obtener una medalla de oro, plata o bronce, tienes que ganarles a todos. Así me he sentido desde que llegué a este país: como un deportista que se encuentra en excelentes condiciones físicas, siempre dispuesto a enfrentarse a un nuevo rival y con muchas posibilidades de llegar a vencerlo".